"La presencia de mujeres obligó a la industria del vino a tomar nuevos desafíos"



La frase es de Paula González, enóloga de Pyros Wines. "Vamos en busca del detalle, somos perfeccionistas por naturaleza y a la vez innovadoras", sostuvo en una charla con Mundo Sisters.

Hace un par de semanas organizamos nuestro primer evento de Reinas de Copas, una iniciativa que tiene como objetivo facilitar un espacio entre mujeres emprendedoras, profesionales, líderes, para conectar, conversar y pasar un buen momento, priorizando el disfrute.


En esa charla, de la que participaron cerca de 50 mujeres, surgieron temas como el lugar de las mujeres en la industria del vino. La bodega invitada fue Vinos de Potrero y su manager y dueña, Belén Soler Valle.


Si bien hace unos años era impensado imaginar a una mujer liderando una bodega, de la mano de Susana Balbo se fueron abriendo puertas. Hoy son muchas las mujeres que marcan el rumbo en algunas de las compañías vitivinícolas más prestigiosas del país, ya sea en el área de enología, como sommeliers, en los laboratorios, como chefs, ingenieras agrónomas o encargadas de turismo.


"Hablar de protagonismo de la mujer en la industria del vino, describe una realidad: como en muchos aspectos sociales y laborales, la mujer tuvo que buscar su lugar, demostrar, capacitarse y trabajar. Tal vez en el imaginario de muchas personas, que una mujer elabore vinos, sigue siendo poco común, pero la realidad desmiente esa y otras creencias relacionadas", analiza Paula González, enóloga de Pyros Wines, en una chara con Mundo Sisters. "Cada vez más mujeres elaboran vinos, gerencian bodegas, plantan viñedos, publican sobre vinos, venden vinos y asesoran sobre consumo", asegura Paula.


Mundo Sisters: ¿Cuáles son tus desafíos como winemaker de la bodega?


Paula González: Uno de mis grandes propósitos es que cada día más personas aficionadas al mundo del vino puedan conocer el Valle de Pedernal a través de los vinos de Pyros. Debemos seguir estudiando el potencial de nuestro viñedo y poder transmitirlo a cada botella de manera consistente, apostando por vinos que reflejen las características del lugar y con la mayor calidad. Poder alcanzar esto, respetando nuestro estilo, es mi mayor desafío.


M.S.: ¿La mujer tiene hoy suficiente protagonismo en una industria considerada durante mucho tiempo “exclusiva para hombres”?


P.G.: Hablar de protagonismo de la mujer en la industria del vino, describe una realidad: como en muchos aspectos sociales y laborales, la mujer tuvo que buscar su lugar, demostrar, capacitarse y trabajar. Tal vez en el imaginario de muchas personas, que una mujer elabore vinos, sigue siendo poco común, pero la realidad desmiente esa y otras creencias relacionadas; cada vez más mujeres elaboran vinos, gerencian bodegas, plantan viñedos, publican sobre vinos, venden vinos y asesoran sobre consumo. Muchas veces se subestima el paladar de la mujer, pero lo que no saben es que muchas preferimos los tintos y por el contrario hay hombres fanáticos del Chardonnay. Tal vez un sommelier pueda analizar y describir perfectamente un vino, lo que no creo que pueda hacer es diferenciar si fue hecho por un hombre o una mujer, porque el vino está por encima del género. Es el resultado de un trabajo profesional y de la pasión puesta en él.


M.S.: Dos o tres referentes en el mundo del vino y por qué.


P.G.: Es difícil poder mencionar sólo 2 o 3 referentes en este sector. En los últimos 3 años tuve la posibilidad de trabajar en conjunto con Ignacio López en Bodega Graffigna (Grupo Pernod Ricard), hoy actual Gerente de enología de Bodega Etchart. Es una persona súper apasionada por el vino, muy creativo y de espíritu inquieto. Otro de mis grandes mentores fue Bernardo Bossi. Es un ejemplo de creatividad, amor por el vino y generosidad a la hora de transmitir sus conocimientos.


M.S.: ¿Qué le aporta la mirada femenina a la industria?


P.G.: La presencia de mujeres ha obligado a la industria a tomar nuevos desafíos, a salir de zonas de confort, a tener nuevas miradas sobre el mercado. Las mujeres vamos en busca del detalle, somos perfeccionistas por naturaleza y a la vez innovadoras. Aportamos orden y delicadeza. Proponemos nuevos estilos de vinos y aportamos creatividad para llegar a nuevos consumidores.


M.S.: ¿Me contás cómo consumimos vino en Argentina?


P.G.: Encuestas realizadas determinan que hay varios tipos de consumidores de vinos en Argentina. Hay consumidores expertos, consumidores prácticos, consumidores que optan sólo por marcas recomendadas y consumidores ocasionales. Especialmente en los dos últimos tipos que mencioné, es donde la promocionada sofisticación del consumo, suele alejarlos de elegir vinos frente a otras alternativas de bebidas al momento de consumir. No hay que dejar de lado el factor económico, que pesa en el vino como en cualquier bien de consumo e incide en el momento de compra.Los perfiles de los consumidores van evolucionando. Hay que ayudar al consumidor a recuperar la simpleza del vino. El mejor vino es el que se disfruta tomando, compartiendo con uno mismo y con los demás, en el lugar que más nos guste, con cualquier comida y en cualquier momento.


M.S.: ¿Cómo explicas la caída en el consumo del vino en el país?


P.G.: Viene desde hace mucho tiempo. La típica costumbre del vino y la soda en la mesa mutó sostenidamente hacia el consumo de bebidas que lo fueron desplazando: cervezas, bebidas azucaradas, aguas saborizadas. Debido a los cambios en las rutinas de trabajo, el almuerzo se hizo más liviano y sin vino. La promoción del consumo del vino desde una sofisticación inalcanzable, alejó al consumidor del simple placer de beber vino, de compartir una copa con amigos o en soledad y de disfrutarla sin pensar en describir sus cualidades. Se han creado ocasiones de consumo alrededor de otras bebidas y no sobre el vino (patios cerveceros, lugares de reunión simples, accesibles, desestructurados para jóvenes y adultos). Sería interesante sumarle al consumo de vino otras ocasiones, además de las comidas que es la ocasión por excelencia, y asociar su disfrute a otros momentos del día, en nuevos rituales.


M.S.: ¿Cómo ves el vino argentino afuera?


P.G.: Argentina está considerada como un productor de vinos de calidad, que tiene una muy buena relación precio/calidad. Hoy en día somos el décimo primer exportador de vinos del mundo y sexto productor mundial. Creo que Argentina está comenzando a producir los mejores vinos de su historia gracias al conocimiento de los terruños y solidez que ha alcanzado su industria.El surgimiento de nuevas zonas vitivinícolas está desafiando los límites de la producción, lo que nos permite ofrecer estilos totalmente diferentes a lo que se han venido elaborando en los últimos años. La interminable gama de estilos que se están ofreciendo para todos los paladares, es una gran oportunidad para su posicionamiento internacional.


M.S.: ¿Una tendencia en vinos?


P.G.: En la actualidad los estilos y la forma de beber vino están cambiando no sólo en Argentina, si no también en el mundo. El vino puede ser una bebida muy versátil, puede adaptarse a distintas ocasiones, ya sea con comida o sin ella, puede beberse durante el día o la noche y encontrarse en distintos tipos de envases, sólo que el consumidor no ha sido educado apreciar todas sus versiones, pero eso está cambiando. Algunas tendencias que se observan: vino en lata, vino tirado, vinos veganos, orgánicos y biodinámicos.


M.S.: ¿Qué cepas no tradicionales nos podés recomendar y por qué?


P.G.: Siempre me gustó incursionar en la elaboración de variedades no convencionales. El Cabernet Franc es una de mis cepas favoritas al igual que la Garnacha y Pinot Noir. Es todo un desafío el cultivo y elaboración de las mismas pero considero que según la zona donde se cultiven, pueden ser grandes referentes de nuestro país.


M.S.: ¿Y los más jóvenes? ¿Cómo se conquistan?


P.G.: La comunicación directa y simple, sin tecnicismos facilita la llegada del vino a los jóvenes. Las redes sociales son imprescindibles en este sector. Los jóvenes invertimos en experiencias. Asociar el conocimiento y consumo del vino a viajes, visitas a bodegas y viñedos, proyectos compartidos con amigos es una forma de acercarlos al consumo y conquistar su paladar. Y no cometer el error de subestimar sus preferencias. Siempre ofrecerles la mejor calidad.


M.S.: ¿Una cosecha de Pyros?


P.G.: Considero que la cosecha 2019 fue algo excepcional. El Malbec tuvo una expresión de fruta increíble, con taninos de textura fina y una gran concentración. Si tengo que elegir uno que ya se encuentra en el mercado, elijo el Pyros Single Vineyard Malbec 2015.


M.S.: ¿Me recomendás un vino que no sea de Pyros?


P.G.: Otronia 45 Rugientes Corte De Blancas y Salentein Numina Cabernet Franc.


M.S.: ¿Cómo ves el momento del país y el mercado vitivinícola?


P.G.: La evolución de la caída del vino es considerable. Es un momento difícil para vitivinicultura Argentina. La misma no está aislada de la realidad económica del país. La situación de la vitivinicultura es crítica, con un mercado interno amesetado luego de años de caída, y un mercado externo con potencial, pero que requiere inversión constante por parte de las bodegas y la ayuda del Estado logrando acuerdos para baja de aranceles y menor presión fiscal. Argentina es el país productor que menos se ha internacionalizado. Los bajos volúmenes de exportación, con bajo consumo interno, se traducen en excedentes que impactan en futuras cosechas.



Invertir en el empoderamiento económico de las mujeres tiene un enorme impacto en la sociedad y en otras mujeres. Además, contribuye directamente a la reducción de las desigualdades, la erradicación de la pobreza y el crecimiento económico inclusivo. 
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